Quizás no pudo llegar a llamarse ni siquiera espectáculo, ya que el término, en sí mismo, lleva asociadas ciertas connotaciones, todas positivas.
Lamentable la actitud de algunos jugadores del equipo, paseándose por la pista con aire chulesco. Bien que haya problemas. Bien que la situación es difícil. Bien que las incertidumbres son muchas e intensas. Pero lo del sábado, no. Eso no se hace.
No se hace porque a pesar de los pesares todos deben ser profesionales en la pista. A algunos se les escapa esta idea. Comenzaron bien, poniéndose 3-0 en el marcador, en un arranque esperanzador que hacía ver que, con suerte, no se cumpliríran los vaticinios de algunos que presagiaban una relajación extrema en este partido.
Pero a partir del minuto 20 de la primera parte pudo empezar a comprobarse que la cosa no marchaba bien. Los tiros se erraban ahora sí y ahora también, con penaltis fallados, contraataques, tiros de 6 metros sin nadie entre el balón y el portero, balones a los postes...toda una delicia.
Y es que parecía que la intensidad de las últimas jornadas se había desvanecido por completo, dando lugar a la pataleta. A algunos les importaba lo que pasaba sobre la pista. E intentaron remediarlo en la segunda parte. Pero otros, ajenos a todo y a todos, hacían ver que su apatía y pasividad era lo que les iba a caracterizar durante todo el encuentro.
Y así fue. Lucau, bajo los palos, no tuvo su tarde. Los balones le pasaban por aquí y por allá, de todas formas y colores, incapaz de hacer alguna parada de mérito. Suponemos que la actitud que se estaba manteniendo gravitaba por el pabellón y se posaba sobre todos y sobre todo.
El cancerbero del Puerto Sagunto, sin ninguna duda, pídió aumento de sueldo esa misma noche. Y es que lo paraba todo, lo que iba con intención y lo que no, por supuesto.
Finalmente, desde el público hasta se escuchaba: "¡Vaya pachanga que nos estáis dando!".
Esto no es tener respeto al aficionado, sino autodestruir. Al mismo tiempo, en Estella, el Asfi Itxako exhibía una pancarta en la que manifestaba que no cobraban. Pero, a continuación, se proclamaron campeonas de liga.
No se pueden regalar partidos de esta forma, y menos ante el último clasificado, ya prácticamente descendido. A algunos también se nos quitan las ganas de animar.
Y al que no le guste también puede poner una pancarta en el pabellón. No seré yo el que diga nada.